Los secretos comerciales o industriales se relacionan con las modalidades de protección del conocimiento científico, aunque tienen sus particularidades. En concreto, se centran en la información confidencial que puede ser mantenida en secreto, vendida o concedida en licencia.

Por ello, el secreto comercial o industrial más que un auténtico sistema de protección consiste en una obligación jurídica de determinadas personas involucradas en la misma. Se trata de una forma de protección peligrosa, porque expira cuando se conoce el secreto, al tiempo que resulta muy útil para casos de materias no protegibles.

Las características más importantes de esta obligación jurídica son:

  • Objeto protegido: Información confidencial o secreta, gracias a los esfuerzos de su poseedor, y valiosa (conocimientos técnicos, fórmulas, ideas, etc.) para el funcionamiento de la organización.
  • Duración: Expira cuando se conoce el secreto.
  • Tipo: Acuerdos de confidencialidad y otras medidas para preservar el secreto.

La adquisición, utilización o divulgación no autorizada de este tipo de información se considera una práctica desleal y una violación de la protección del secreto comercial e industrial. De hecho, son muchos los países que comienzan a legislar al respecto, como por ejemplo la Ley 1/2019 sobre Secretos Empresariales española.

Más información: WIPO