Plan de Empresa


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El plan de empresa, también llamado plan de negocios o business plan, es una herramienta imprescindible para la creación de un proyecto empresarial. Es un documento en el que se ha de identificar, describir e investigar sobre la oportunidad de negocio; analizar la viabilidad económica, técnica, de mercado y financiera de la misma, plantificar la estrategia financiera y comercial& prevista y detallar los primeros pasos que serán necesarios para iniciar la actividad empresarial. Su horizonte temporal se sitúa, normalmente, entre los 3 y 5 años.

El plan de empresa debe realizarse de un modo objetivo, reflejando tanto los aspectos fuertes como los débiles del proyecto, y tratando de expresar lo mejor posible la idea de negocio de sus promotores. Su presentación deberá ser clara y atractiva, y en su estructuración ha de ser flexible para adaptarse a las características de cada empresa. Para ello, existe una amplia variedad de formatos para la elaboración de un plan de empresa. En general, el guión estándar a seguir es el siguiente:

  1. Presentación:

    Descripción de las características generales del proyecto empresarial. Se trata de presentar la idea y definir la misión de la empresa. En esta primera etapa se definirá el proyecto, incluyendo los productos o servicios que se pueden ofrecer, el ámbito de mercado y las singularidades de la empresa, así como las motivaciones y expectativas del equipo promotor.

  2. Análisis externo.

    Conocer el entorno, el escenario en el que los emprendedores van a actuar, el mercado y la competencia para averiguar las posibilidades reales de la empresa y determinar la viabilidad del proyecto. Este análisis de la situación externa debe realizarse partiendo de lo más genérico, entorno general de la empresa, hasta lo más próximo a la misma, pasando por un análisis sectorial que determine la situación competitiva de la empresa en el mismo:

    • Macroentorno: contexto socioeconómico, cultural, legislación, tendencias, población objetivo, preferencias culturales, tecnológico, etc.
    • Microentorno: análisis del sector en el que se va a desarrollar la actividad, barreras de entrada y salida, público objetivo, proveedores potenciales, competencia, posibles colaboradores, canales de distribución, poder de negociación, productos sustitutivos, estrategias de respuesta de los competidores, etc.
  3. Análisis interno.

    Analizar las capacidades del equipo emprendedor para cubrir el hueco de mercado detectado. Esta etapa supone una reflexión interna para identificar los puntos fuertes de la iniciativa empresarial. Debe ser un análisis crítico y centrado en las debilidades del proyecto para determinar los límites de la capacidad de la empresa para alcanzar sus objetivos. Los factores internos pueden ser divididos en áreas funcionales, por ejemplo: producción, comercialización, organización y personal, finanzas y contabilidad.

  4. Análisis DAFO.

    Es el balance de la situación en conjunto que resulta del análisis externo e interno realizado. Su objetivo es ayudarnos a plantear las líneas básicas de actuación y los objetivos estratégicos de la iniciativa empresarial y consiste en analizar las debilidades, fortalezas, oportunidades y amenazas que supone la puesta en marcha del proyecto.

    El análisis DAFO es un instrumento de gestión empresarial que de manera resumida permite hacernos una idea muy clara y rápida sobre la situación interna del proyecto empresarial y sobre el entorno en el que desarrollaremos nuestra actividad. Las oportunidades y amenazas corresponden a situaciones externas de la empresa y que afectan a todas las empresas del sector de actividad. Las fortalezas y debilidades son características internas del proyecto empresarial.

    Un análisis complementario al DAFO consiste en establecer los factores clave de éxito en el sector y valorar en que medida el proyecto empresarial posee estos factores críticos. Además, se debe plantear alternativas estratégicas que se pueden poner en marcha para aprovechar oportunidades, potenciar fortalezas, corregir debilidades y afrontar las amenazas que se presenten.

  5. Líneas estratégicas y objetivos.

    Corresponde a la toma de decisiones a partir de las conclusiones extraídas del DAFO y se basa en una estimación de ingresos, costes y gastos. Se trata de adoptar un conjunto de decisiones para la empresa, que se traducirán en acciones, claras y concretas, cuantificadas con un horizonte temporal de varios años y estableciendo planes de actuación frente a posibles contingencias.

  6. Planes de actuación.

    Se trata de la planificación táctica y operativa que nos permitirá alcanzar las metas previstas. El plan de actuación se dividirá en los planes de cada una de las áreas funcionales y deben contemplarse de manera integral. Entre estos planes de actuación los más comunes son:

    • Plan de Marketing: el objetivo es definir la mejor estrategia para llegar al cliente y posicionarnos en el mercado. Para ello se han de establecer objetivos claros y precisos y diseñar un plan de acción adecuado para conseguirlos. Se puede estructurar sobre la base de los siguientes puntos:

      • Mercado: descripción de su tamaño, funcionamiento, segmentos y características de los mismos.
      • Producto/Servicio: definición del producto básico de la empresa y sus principales características, físicas y prestaciones.
      • Precio: definición de la política de precios de la empresa y del sistema de determinación de los mismos en base a variables como coste, márgenes de rentabilidad, hasta cuánto estaría dispuesto a pagar el cliente, qué ofrece la competencia, etc.
      • Descripción del sistema de cobro que empleará la empresa.
      • Distribución: elección del canal a partir de variables como coste, calidad, prestaciones, limitaciones.
      • Estrategia comercial y plan de comunicación: establecer los objetivos de comunicación, diseñar el mensaje y elegir los medios y soportes más adecuados. Entre ellos, promoción de ventas, descuentos, servicio post-venta y garantía, presencia en los medios sociales, etc.
    • Plan de Operaciones: concretar la manera en que la empresa va a crear sus productos o servicios y que necesita para ello. Entre estos:
      • Desarrollo del producto o servicio: descripción técnica del producto o servicio y de sus características esenciales y explicación de cómo se llevará a cabo su desarrollo.
      • Aprovisionamiento.
      • Fabricaciones de productos y realización de servicios.
      • Recursos materiales: instalaciones, maquinaria o equipamiento necesario, materiales y otros activos.
      • Recursos humanos: necesidades de personal, tanto cuantitativo como cualitativo (perfiles necesarios, descripción de funciones, organización interna, etc.)
      • Procesos.
      • Planes de control de calidad.
      • Capacidad productiva de la empresa.

    Plan Jurídico, Fiscal y Laboral: establecer la forma jurídica concreta que adoptará la empresa para desarrollar su actividad y definir el régimen fiscal de la empresa. También se deben estudiar las características básicas de los principales contratos y acuerdos que se van a firmar.

    • Plan de Organización y Recursos Humanos: la organización interna del proyecto empresarial es uno de los factores clave en determinar el éxito del proyecto. Es importante cubrir las carencias que presenta el equipo promotor incorporando personal con un perfil diferente para compensar esas deficiencias (ejemplo: directivos con perfil de gestores, administrativos, etc.). Hay que definir la plantilla y los perfiles del personal de cada área de la empresa; la política salarial que se adoptará desde el inicio; etc.
    • Plan de TIC y presencia en Internet:determinar las necesidades de infraestructura hardware, software, comunicaciones y presencia en Internet.
    • Plan Económico-Financiero: partir de las necesidades detectadas anteriormente, se trata de calcular unas estimaciones creíbles que reflejen las previsiones de resultados financieros y que aproximadamente determinen la viabilidad financiera del proyecto. Estas estimaciones se concretan en:

      • Plan de inversiones: inversiones en inmovilizado fijo y circulante.
      • Plan de financiación: fondos propios, recursos ajenos, subvenciones o ayudas.
      • Plan de amortización contable para los primeros años de actividad.
      • Cuentas de pérdidas y ganancias.
      • Flujos de caja o tesorería.
  7. Calendario de Implantación.

    Para determinar las actividades con mayor prioridad y la fecha en que se prevé que sucedan, así como el responsable de cada actividad.

  8. Análisis global.

    Destacar los resultados más importantes para poner en marcha el proyecto. En Internet existen múltiples herramientas para elaborar un buen plan de empresa. Sin embargo, es fundamental contar con apoyo y asesoramiento desde el inicio. El acceso a expertos con amplia experiencia profesional permite despejar dudas importantes sobre temas específicos (fuentes de financiación, trámites administrativos, propiedad intelectual, habilidades de comunicación, etc.) y también empezar a establecer contactos profesionales.